martes 9 de noviembre de 2010

Si queremos, son sólo números

- El 28,5% de la población aún no ha cumplido la mayoría de edad;
- El 42,8% de la población ha sido desplazado de su hogar, y el 4% ha tenido que dejar el país;
- El 24% de la población no cuenta con acceso a alimentos ni atención médica, y el 16% no dispone de agua potable;
- Entre el 5-7% de la población ya ha muerto durante el conflicto.

Son las cifras de Darfur. Lo podemos dejar ahí, en meras cifras, estadísticas con su margen de error y su variabilidad. Creérnoslas o no. Interpretarlas o sentirlas.

Son cifras extraídas de la ONU. ¿Exactas? No, posiblemente no, pero a quién le importa. ¿Acaso importa un punto por arriba o por abajo? ¿Acaso eso va a mejorar las cosas?

Son cifras que mi mente se puso a calcular para acallar a mi corazón, que gemía estremecidos y dolorido.

Números que mi raciocinio calculaba mientras mis ojos recorrían sin pestañear las pocas decenas de imágenes, suficientes, demoledoras, contundentes y oscuras, del conflicto bélico de Darfur.

Darfur, qué lejano nos suena esa palabra. Al menos lo suficiente para no conmovernos ni dolernos. Ya no está de moda, ya no. Por más exposiciones que le dediquemos.

Si no sale en el noticiero, no está de moda. Y si sale, será efímera y fugaz.

Avanzo en el tren mientras lentamente amanece. El mismo amanecer que verán los habitantes de esa lejana tierra sudanesa. ¿El mismo? No, absolutamente no. Mis ojos lo pueden contemplar sin ser molestados por moscas, bolsas de pus, lagrimeo constante, hambre, sed, miedo.

No nos engañemos. Nadie hará nada. ¿A quién le importa? Allí no hay nada. Las moscas el pus, el hambre, la sed y el miedo no son fuente de ingresos.

En Barcelona, hasta el 28 de noviembre, Darfur, imágenes contra la impunidad. Si no, date una vuelta por las webs de los fotógrafos: Alvarro Ybarra, Lynsey Addario y Stanley Greene.

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