martes 15 de junio de 2010

Día Internacional del Donante, ¿para quién estaba destinada la fiesta?


Ayer, 14 de junio, fue el Día Internacional del Donante, figura a la que me siento orgulloso de pertenecer, pues desde el momento en que cumplí los 18 soy fiel a mi cita con el hospital.

No vengo a hablar de este Día (otro día quizás hablaré con más profundidad de los "Días de..."), sino del simulacro de evento que se organizó el día anterior, domingo, en Barcelona, en Montjuic. En teoría, la formación de una gran gota de sangre entre más de 500 voluntarios venidos de diferentes puntos de la geografía. En teoría una gran fiesta por y para el colectivo donante, con el sano objetivo de atraer al personal a las camillas de los autobuses de la Cruz Roja, para que descubriesen que esto de donar sangre ni peligroso ni doloroso, sino un acto de profunda y sencilla generosidad.

En teoría. O al menos yo así lo creí. En la práctica, un se trató de un evento excluyente, aburrido, lento, invisible y triste.

La gota se hizo, síiiiiii, según pude comprobar al día siguiente en la prensa, única invitada en exclusiva a tener acceso a su visión desde lo alto de una grúa. No una, sino hasta cinco veces tuvieron que repetir los sufridos voluntarios la formación para que los distintos fotógrafos se auparan a lomos de la grúa.

Los demás, los que nos deberíamos haber sentido un poco gota, nos tuvimos que contentar con imaginarnos la susodicha. Así, señores, no se invita al personal a hacerse donante, a sentirse partícipes.

Dudo mucho que parte del público que estuvo posteriormente contemplando a los castellers (maravillosa "raza" de seres....gracias!!!!) ni mucho menos los que estuvieron en los conciertos, tuvieran una mínima noción de lo que allí se estaba celebrando.

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